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Para declararse en bancarrota se deben cumplir ciertos requisitos. Te contamos las ventajas y desventajas de iniciar este proceso. ¡Haz clic aquí!

Famosos como Myke Tyson, Nicolas Cage y hasta Pamela Anderson se han declarado en quiebra en algún momento de sus vidas. Pero, aun así, han llevado una vida bastante holgada. Si ellos lo hicieron y salieron adelante, ¿por qué no tú? Aquí te explicamos cómo declararse en bancarrota.  

Hacerlo es una de las opciones que se presentan cuando no hay ingresos suficientes para afrontar las deudas, que pueden ser hipotecarias, del coche, o por préstamos personales.

Para acogerse a esta figura, basta con iniciar el proceso en una notaría, donde se exprese claramente la situación. El aval lo darán una vez se verifique la documentación que demuestra la incapacidad de pagar a los acreedores.

Pero, ¡no es el fin del mundo! De hecho, muchas personas han podido recuperarse de esta difícil situación, gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad.

Qué es la bancarrota

Es una figura, amparada por la ley, por la cual las personas pueden expresar su escasa situación económica ante los acreedores.

Esto permite que cesen situaciones como el alza en intereses impagables, el acoso telefónico, el embargo y hasta las amenazas que efectúan sanciones.

En España, declararse en bancarrota está ligado a la Ley de la Segunda Oportunidad, para personas físicas y autónomos, y al Concurso de Acreedores, para el caso de las empresas.

Gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad, emitida desde 2015, muchos de los trámites para personas físicas se suprimieron. Y lo más destacado, es que las deudas que no puedan ser subsanadas con el patrimonio, son propensas a ser exoneradas por completo.

Tipos de quiebra

No se llega a la insolvencia por las mismas razones. Cada situación es personal, y definir las causas es un factor importante para la toma de decisiones.

De acuerdo a los motivos, la bancarrota puede declararse como culpable, fortuita o fraudulenta. De estas, la que mayores implicaciones negativas tiene es la última. 

La bancarrota culpable, se ocasiona por la mala administración financiera, pero generalmente es ocasionada cuando el deudor tiene plena consciencia de los riesgos que está asumiendo. 

La fortuita se da, como su nombre lo indica, por causas externas que el deudor no puede manejar: situaciones económicas, sociales o hasta desastres naturales que dañen su patrimonio o negocio.

En la fraudulenta, es cuando existe un caso legal, donde se realizaron actos por fuera de lo establecido como lícito. Esta es quizá la que tiene más problemas, ya que el juez debe tener en cuenta dicha situación para tomar las respectivas decisiones frente a los pagos. 

Las deudas ocasionadas de forma fortuita o culposa pueden ser abordadas por la Ley de la Segunda Oportunidad, siendo más fácil de eliminar las primeras mencionadas. Las deudas que implican algún tipo de fraude no pueden ser absueltas por esta ley, y dependerá mucho del caso la sentencia que se le dé al deudor. 

Requisitos para declararse en bancarrota

Para empezar, y como sería lo lógico, se deben tener ingresos inferiores a las deudas o montos que son insuficientes para cubrir las necesidades básicas. 

Otro aspecto importante es la cuantía. El total de deudas ante los acreedores no puede superar los 5 millones de euros.

El siguiente requisito, es no haber sido beneficiado con la exoneración de deudas, por la Ley de la Segunda Oportunidad, en los últimos diez años, desde que se hace la solicitud para acogerse.

Por último, y no menos importante, es que quienes se amparen bajo la figura de bancarrota no pueden tener procesos (abiertos o cerrados) contra la ley, especialmente por fraude fiscal o detrimento al patrimonio. 

Consultar con un experto

Antes de hacer cualquier jugada por la desesperación, hay que consultar con un abogado con experiencia concursal. ¿La razón? ¡Porque te puede asesorar para saber si tus bienes están protegidos!

Declararse en bancarrota implica que pueden liquidar tus bienes. Pero es posible mantenerlos, si tienes situaciones especiales, amparadas por la ley, donde estén protegidos, como alguna discapacidad, o condición de desempleo extendida. 

Ventajas y desventajas de declararse en bancarrota

Una de las mayores ventajas de acogerse a esta figura, radica en el hecho de la posibilidad de detener los embargos.

Lo anterior se da gracias a que, si el proceso se da en el marco de la Ley de la Segunda Oportunidad, se puede dar la fase extrajudicial, donde es posible negociar nuevos acuerdos con los acreedores. 

Adicionalmente, se congelan los intereses, y no se podrán cobrar más recargos por los días de mora que pasen. 

Pero, como todo no son beneficios, está el lado de las desventajas de declararse en bancarrota. Y era de esperar, porque, de otra forma, ¡todos los deudores se declararían insolventes sin ninguna consecuencia!

Uno de los efectos más palpables de la insolvencia es que las cuentas bancarias, y el dinero en general, no podrán ser administrados por el deudor. Lo más común es que pase a ser gobernado por un Administrador Concursal, quien decidirá cuáles son los mejores movimientos para paliar la deuda.

Pasos a seguir después de declararse en bancarrota

Una vez se entra a esta figura, se debe hacer un plan de pagos para la mayor cantidad de acreedores posibles, y un plan de finanzas para sobrellevar la situación.

Plan de pago y financiero

No se evaden todas las deudas al declararse en bancarrota. Por el contrario, lo que se hace es dar un mensaje a los acreedores de que no se podrá pagar a tiempo, o en las cantidades que estiman.

Es por esto que se hace un plan de pago, donde se pueden liquidar algunos bienes, con el fin de pagar la mayor cantidad de deudas. En algunos casos, si aun con esto no es posible saldar lo que se debe, se pueden exonerar algunos compromisos financieros por completo.  

Alternativas a declararse en bancarrota

No siempre declararse en bancarrota es la solución. Si se tiene una, o máximo dos deudas impagables, y solo se está pasando por un bache económico, quizá esta figura no sea la mejor opción.

Una de las alternativas es renegociar directamente con los acreedores, y pactar plazos o intereses más acordes a la situación.

En el caso de las hipotecas, es posible solicitar la dación en pago, o incluso, para préstamos personales, se pueden reparar con la venta del coche o similares.

En definitiva, podemos decir que declararse en bancarrota es algo que puede ocurrir más de lo que imaginas, pero no por eso hay que tomarlo de forma displicente. Es una situación bastante grave, pero que tiene salidas viables, además de brindar beneficios, como para los embargos e intereses.

Si las deudas están ahogando tu billetera, es hora de buscar asesoría profesional. Escríbenos, para guiarte en la búsqueda de soluciones acorde a tu situación económica.  

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