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La quita de la deuda, no es una opción sin consecuencias para el deudor, pero es una forma de mitigar los pesos económicos con los que carga.

Cuando las deudas se vuelven inmanejables, las personas pueden recurrir a varias opciones para redefinir sus finanzas, y cumplir con sus obligaciones. Una de ellas es la quita de la deuda, que, si bien no es una opción sin consecuencias para el deudor, es una forma de mitigar los pesos económicos con los que carga.

A continuación, te explicaremos en detalle de qué se trata este recurso, y cuáles son los pasos para hacer uso de él.

Qué es la quita de la deuda

Es un acuerdo con el que las entidades financieras buscan recuperar el dinero que le entregaron a un usuario en calidad de préstamo, aun cuando no se retorne la totalidad de esta cantidad.

Este recurso es usado por los bancos y otras entidades para recuperar una parte de la deuda, incluso renunciando voluntariamente a su derecho a cobrar intereses y parte del pago en morosidad, con el fin de no perder toda la suma que se adeuda.

Entonces, ¿puedes simplemente pedir la quita de una deuda, para no tener que pagar toda la cifra? Lamentablemente, no. Esta figura funciona sólo en casos de personas que ya no tienen solvencia económica para hacer frente a sus obligaciones, y que presentan retrasos de varios meses en los pagos de sus deudas.

Por si fuera poco, acceder a la quita de la deuda deja un historial en la vida crediticia, limitando la capacidad de crédito en el futuro, o anulándola por completo en un periodo de tiempo determinado, por lo que no es una opción “limpia” para ponerse al día con las deudas.

En cualquier caso, si el saldo en morosidad ya está llegando a topes críticos, lo mejor sí es acceder a la figura de la quita, y ponerse al día, ya que una acumulación de más y más deudas puede generar una situación irreversible, como la quiebra, o la insolvencia total.

Tipos de quita de deuda

La opción de la quita de la deuda puede darse en morosidades en pagos entre particulares, entre entidades bancarias y sus usuarios, entre ciudadanos y entidades gubernamentales, o entre empresas y sus proveedores.
Generalmente la quita se da también por los casos de hipoteca, por insolvencia empresarial, o por retrasos en pagos estatales, como veremos a continuación.

Quita de la deuda en hipotecas

Muchas personas encuentran dificultades a la hora de pagar la hipoteca, ya bien sea porque sus condiciones cambiaron en el transcurso del tiempo, o porque se adquirieron más deudas. Cuando los pagos de vivienda superan más de la mitad de los ingresos del deudor, y se han acumulado en varias ocasiones, es posible plantear una quita a la hipoteca.

Quita de la deuda en caso de empresa en estado concursal o preconcursal

Si se tiene una empresa, y existe una insolvencia para hacerle frente a las deudas, se puede plantear la figura de quita de deuda. En este caso, se puede evitar que la empresa caiga en un estado concursal, permitiendo que haga frente a sus responsabilidades financieras con los acreedores, y que continúe con sus actividades. También es posible utilizar la opción de la quita cuando ya hay un estado concursal declarado.

Quita de la deuda con entidades públicas

No sólo las obligaciones con los bancos tienen la opción de plantearse una quita de la deuda. También se puede plantear este recurso con los pagos atrasados con la Seguridad Social, con algunos ayuntamientos, o con entidades de carácter público y administrativo. Estos organismos pueden determinar unas cantidades a perdonar, estableciendo requisitos para ello.

En qué consiste el proceso de quita de deuda

Tanto los deudores como los acreedores pueden plantear la opción de la quita de la deuda. Para el caso de deudor, este puede tomar la iniciativa, en caso de que la dificultad para pagar sea cada vez mayor, evitando que su proceso se vaya a las instancias judiciales.

Si es el acreedor quien da el primer paso, lo puede hacer para que su deudor no llegue hasta la insolvencia total, ya que, de estar en esa situación, será más difícil cobrar el monto en morosidad.

También se puede dar el caso de que ambas partes lleguen a un acuerdo antes de acceder al recurso, haciendo más fácil todo el trámite, o que el deudor se acoja a la Ley de la Segunda Oportunidad, la cual implica refinanciaciones y quitas de deuda, con la salvedad de que en este proceso puede limpiar por completo su historial crediticio, siempre y cuando se cumpla con todos los requisitos.

Diferencias entre quita y otras figuras de cancelación de deudas

La quita de la deuda se diferencia de una cancelación total o parcial de la deuda, ya que en la primera se debe asumir todavía un monto determinado a pagar, y existe una consecuencia negativa en el historial crediticio, mientras que en la segunda se puede reducir hasta en el 100% el valor de lo adeudado, y se reinicia el historial crediticio.

Es diferente también a una condonación, ya que estas sólo las puede hacer el Estado bajo unas condiciones muy específicas.

Tampoco es igual a la refinanciación, ya que en esta se hace un nuevo cálculo de cuotas a pagar, pero no se cede en el monto total.

Por último, no se debe confundir la quita de la deuda con la espera, ya que esta figura sólo alarga el plazo de los pagos, mas no se reduce la cantidad a pagar.

Cuando utilizar una quita

En el momento en que las deudas superen más de la mitad de los ingresos totales, o que lleguen incluso a más del 70 % de estos, con el agravante de acumularse durante varios meses seguidos, se deben buscar opciones para refinanciar las cuotas atrasadas, o usar la quita de la deuda, a pesar de sus consecuencias. Esto con el fin de no llegar a la insolvencia económica, que trae implicaciones legales y judiciales, como los embargos.

También es recomendable usarla cuando la estabilidad financiera del deudor se va a ver comprometida por situaciones adversas, como por ejemplo por una terminación de contrato laboral, o por emergencias e imprevistos.

Ley de Segunda Oportunidad-quitas
Ley de Segunda Oportunidad-quitas

En conclusión, la quita de la deuda es una opción para solventar los compromisos financieros, que tiene la ventaja de disminuir la cantidad a pagar, pero con la consecuencia de dejar una huella en el historial crediticio, que puede perjudicar en el futuro. Recuerda que, si tienes problemas con el manejo de tus deudas, podemos asesorarte. Encontraremos la mejor solución para que estés libre de preocupaciones.

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