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Tener altas deudas es una circunstancia bastante compleja y dejar pasar las cuotas sólo traerá más problemas, el historial no desaparecerá y los intereses seguirán acumulándose.

Tener altas deudas es una circunstancia bastante compleja, pero se puede volver más angustiante si no se cuenta con bienes para responder. ¿Qué se puede hacer en esta situación? Aquí te explicaremos algunos movimientos estratégicos que permiten salir adelante de la crisis económica, logrando replantear o condonar las deudas.

Es importante que antes de tomar cualquier decisión se genere un plan financiero realista, que cuente con los ingresos y gastos, para hacerle frente a las opciones que expondremos a continuación.

También es fundamental buscar una asesoría especializada en caso de que la insolvencia sea total, para reestablecer por completo la vida financiera, como te explicaremos más adelante.

¿Qué pasa si dejo de pagar mis deudas?

Dejar pasar las cuotas de las deudas sólo traerá más problemas, ya que el historial no desaparecerá, y los intereses seguirán acumulándose. Peor aún, cada vez que se deja de pagar una fecha, se generan nuevos intereses por morosidad. Esto hará que las deudas sean cada vez más inmanejables, y que se caiga rápidamente en una situación de insolvencia.

Qué hacer si no puedo pagar mis deudas y no tengo bienes

Aquí se pueden presentar dos escenarios: el primero es de las personas que ya han liquidado todos sus bienes (como el coche, o la vivienda, etc.), y continúan sin poder abarcar la totalidad de sus deudas. El segundo escenario es de las personas que poseen algún tipo de deuda, pero nunca han tenido propiedades inmuebles, u otro tipo de bienes.

Los primeros seguramente ya han tenido que sortear embargos o acuerdos de pago, por lo que la mejor opción es acogerse directamente a la Ley de la Segunda Oportunidad, que les da la posibilidad de cancelar hasta el 100% de las deudas por vía judicial.

Para los segundos, las mejores opciones son las de renegociar las deudas con las entidades crediticias o acreedores, buscar opciones de reunificar todos los compromisos financieros, o realizar un préstamo que salde todo lo adeudado, como te lo explicaremos a continuación.

Renegociar la deuda

Una de las mejores formas de hacerle frente a las deudas, es tomar la iniciativa y hablar con los acreedores, o las entidades bancarias con las que se tenga compromisos financieros, para renegociar la deuda.

Normalmente esto puede desencadenar que haya esperas, o plazos más amplios para generar los pagos, lo que conlleva a que también se puedan generar nuevos intereses. Pero si la capacidad económica lo permite, es una buena opción para evitar caer en la insolvencia, o en la lista ASNEF.

Condonación de la deuda

También es posible lograr una condonación de la deuda, aunque es más difícil de que suceda. Este caso se da cuando el deudor ya no cuenta con la forma de realizar los pagos de forma oportuna, y tampoco cuenta con bienes para enfrentarla.

Es allí donde el banco, o entidad financiera, puede proponer una quita de la deuda, o una condonación, con el objetivo de recuperar la mayor cantidad de la cifra prestada, a pesar de perder los intereses, ya que, si exige los pagos por vía judicial, poco podría recuperar, y el proceso tardaría más tiempo.

Dación en pago

Una forma de condonar las deudas es con la dación de pago, en donde se puede negociar con los acreedores para que algunos bienes puedan ser dados para saldar lo que se adeuda.

A diferencia de la cesión de bienes, en la dación sí se pierde la titularidad de la propiedad, pero tiene la ventaja de que se evitan muchos trámites judiciales, y el procedimiento es mucho más rápido que el de las hipotecas y embargos.

Reunificación de deudas

Antes de que se pierdan todos los bienes por liquidación ante los acreedores, lo mejor es negociar una reunificación de las deudas. Con ello, lo que se logra es tener un solo acreedor a quien responder por el compromiso financiero, en lugar de estar pagando varias cantidades a diferentes entidades financieras. Este procedimiento también contiene otra ventaja, y es que se puede lograr que la cuota a pagar sea más baja.

Aquí se debe tener cuidado, ya que, al pagar una cuota más baja, no significa que la deuda se reduzca: lo que realmente sucede es que se pagará menos, pero por un lapso de tiempo mayor, con los debidos intereses, por lo que caer nuevamente en insolvencia no sería un caso extraño.

Préstamo Hipotecario

Cuando no se puede hacer frente a las deudas con los ingresos mensuales, los acreedores exigirán los pagos con los bienes, y entre ellos el más común es la vivienda. En este caso, se toma como garantía del pago la propiedad que tenga el deudor, y se da un plazo de un año para pagar todo.

Esta quizá es la opción más delicada de todas, ya que sabemos lo preocupante que puede ser perder una propiedad inmueble. Lo ideal aquí es tener un buen respaldo con un especialista en leyes, para que éste pueda asesorar y llegar al mejor acuerdo con los acreedores, haciendo que los plazos sean adecuados para la capacidad del deudor.

Préstamo personal

Para liquidar las deudas se puede pedir un préstamo personal que las abarque por completo, pero ¡cuidado! Es como sacar un clavo con otro clavo: muy probablemente los intereses de este nuevo préstamo se vuelvan impagables, más si la situación financiera es complicada (encontrarse sin trabajo, por ejemplo).

Es común que los créditos para cumplir con todas las deudas se soliciten al Instituto de Crédito Oficial, o ICO por sus siglas, aunque también puede que las entidades financieras hagan propuestas como las de ofrecimiento de tarjetas de crédito para responder ante otras obligaciones monetarias.

Esta opción es la menos adecuada si las deudas son de gran magnitud, y si además no se realiza un plan financiero personal muy detallado, ya que la cantidad de intereses puede hacer que se llegue rápidamente a la insolvencia total con múltiples acreedores.

Ley de Segunda Oportunidad

Si todo lo anterior no ha funcionado, o no son opciones viables, lo mejor es acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, a la cual pueden acceder personas naturales, autónomos, y también personas jurídicas, siempre y cuando cumplan con todos los requisitos que esta ley contempla.

Es muy probable que el banco (u otras entidades) no pongan esta opción sobre la mesa, ya que es posible que se cancele gran parte de la deuda, o incluso su totalidad.

Generalmente, se empieza por una negociación con los acreedores, donde se plantean quitas de las deudas y plazos más flexibles. Si aun así no se llega a un acuerdo, es posible solicitar un Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho, que se otorga por orden judicial, el cual cancela la deuda por completo.

En conclusión, hay muchas maneras de hacerle frente a una situación económica compleja. La que se escoja dependerá de las condiciones en las que se encuentre el deudor, y por ello es recomendable contar con una buena asesoría, para no caer en nuevas deudas con la esperanza de saldar las anteriores. Si la insolvencia es total, la Ley de la Segunda Oportunidad es una excelente forma de comenzar nuevamente la vida financiera. Si deseas una asesoría, nosotros podemos ayudarte, para que tomes las mejores decisiones.

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